And whenever a survivor of Ephraim said, "Let me cross over," the men of Gilead asked him, "Are you an Ephraimite?" If he replied, "No," they said, "All right, say 'Shibboleth.'" If he said, "Sibboleth," because he could not pronounce the word correctly, they seized him and killed him at the fords of the Jordan.

We first encounter a table with a sumptuous still life of real food. Over a speaker, a string of words is recited in various languages, some familiar, some unfamiliar. If we follow these sounds, we are led to a second table with folders corresponding to the foods in the still life. By reading the contents of these folders, we learn that we are hearing the names of these foods in different languages, and that these food words were all used at different points throughout history to identify and murder members of an out-group based on their pronunciation. The still life therefore alludes to the dark side of two elements – food and language – situated at the core of our communal identities.

Y cuando un fugitivo de Efraím decía: “Dejadme pasar”, los hombres de Galaad le preguntaban: “Eres efraimita?” Y si respondía: “No”, le añadían: “Pues di Xibbólet.” Pero él decía “Sibbólet”, porque no podía pronunciarlo bien. Entonces le echaban mano y le degollaban junto a los vados del Jordán.

En la sala hay una mesa con abundante comida dispuesta a modo de bodegón. Por un altavoz suenan palabras aisladas en varias lenguas, algunas reconocibles, otras no. Subimos a una planta superior y vemos una mesa llena de carpetas con información sobre todos los alimentos que componen el bodegón. Descubrimos que son lo que se llaman ‘shibboleth’, palabra hebrea que significa ‘espiga’. A partir de un episodio recogido en Jueces 12:5-6, este término pasa a significar un tipo de ‘palabra clave’ cuyas características fonéticas permiten identificar si alguien pertenece o no a un determinado grupo lingüístico. Así, el bodegón alude a ocho masacres a lo largo de la historia en las que la pronunciación de una cierta palabra-alimento sirve para establecer un blanco y decidir quién vive y quién muere.

[Shibboleth se llevó a cabo en Espacio Cruce (Madrid) dentro de Entreacto 2017 (descarga aquí el fanzine). Fotos de Alejandría Cinque.]

And whenever a survivor of Ephraim said, "Let me cross over," the men of Gilead asked him, "Are you an Ephraimite?" If he replied, "No," they said, "All right, say 'Shibboleth.'" If he said, "Sibboleth," because he could not pronounce the word correctly, they seized him and killed him at the fords of the Jordan.

We first encounter a table with a sumptuous still life of real food. Over a speaker, a string of words is recited in various languages, some familiar, some unfamiliar. If we follow these sounds, we are led to a second table with folders corresponding to the foods in the still life. By reading the contents of these folders, we learn that we are hearing the names of these foods in different languages, and that these food words were all used at different points throughout history to identify and murder members of an out-group based on their pronunciation. The still life therefore alludes to the dark side of two elements – food and language – situated at the core of our communal identities.

Y cuando un fugitivo de Efraím decía: “Dejadme pasar”, los hombres de Galaad le preguntaban: “Eres efraimita?” Y si respondía: “No”, le añadían: “Pues di Xibbólet.” Pero él decía “Sibbólet”, porque no podía pronunciarlo bien. Entonces le echaban mano y le degollaban junto a los vados del Jordán.

En la sala hay una mesa con abundante comida dispuesta a modo de bodegón. Por un altavoz suenan palabras aisladas en varias lenguas, algunas reconocibles, otras no. Subimos a una planta superior y vemos una mesa llena de carpetas con información sobre todos los alimentos que componen el bodegón. Descubrimos que son lo que se llaman ‘shibboleth’, palabra hebrea que significa ‘espiga’. A partir de un episodio recogido en Jueces 12:5-6, este término pasa a significar un tipo de ‘palabra clave’ cuyas características fonéticas permiten identificar si alguien pertenece o no a un determinado grupo lingüístico. Así, el bodegón alude a ocho masacres a lo largo de la historia en las que la pronunciación de una cierta palabra-alimento sirve para establecer un blanco y decidir quién vive y quién muere.

[Shibboleth se llevó a cabo en Espacio Cruce (Madrid) dentro de Entreacto 2017 (descarga aquí el fanzine). Fotos de Alejandría Cinque.]